Habitación con poca luz

Escrito por Super User el . Publicado en relatos

Me llama la atención con su voz gruesa, dice que me desvista y me ponga delante de el en posición, luego me pone encima de su regazo y empieza a pasar las manos por mi espalda despacio y baja poco a poco, cuando estoy relajada pero excitada por su atención empieza a nalguear, al principio sin fuerza pero los golpes empiezan a ser mas fuertes y pesados, mis jadeos se vuelven gritos, de mis ojos se escapan pequeñas lagrimas, el dolor y el placer es bienvenido, entre las piernas estoy mojada pero no soy consiente de eso, solo puedo esperar el siguiente golpe en mi trasero que a pesar de estar sensible desea mas, pero el AMO desconocido va descendiendo la fuerza de los golpes asta que se convirtió en una suave caricia, me acaricia el pelo y me dice lo contento que esta por aguantar asta el final, me levanta despacio, luego me entrega una botella de agua dice que beba despacio y que luego me ponga de rodillas, se baja los pantanos que le quedaban demasiado bien y ordena que me encargue de su larga y gruesa erección sin las manos, la pongo despacio en la boca, besando la punta, probando su espeso y dulce semen, pero el no quiere nada dulce y despacio, pone su gran mano en la parte de atrás de mi cabeza y a pesar de querer ir rápido no me quiere ahogar ya que es cociente se su tamaño y que no soy una experta, despacio se acerca a mi garganta y yo un poco asustada me resisto, pero el es firme y continuo acariciándome el pelo, me calma y continua su camino, cuando toca mi garganta no me resisto, el sigue su camino hacia mi garganta, ahora la fuerza de sus embestidas en mi garganta son mas rápidas y no me resisto, ya no tengo porque su placer sin darme cuenta se volvió mi placer, decidí succionarlo con mas fuerza y el soltó un gruñido case imperceptible y se corre en mi garganta pero me alejo un poco para sentir todo su sabor y es un sabor tan masculino y salvaje que pienso por un momento podría acostumbrarme al sabor, lamo con suavidad el ultimo rastro de esencia de su ahora relajado miembro y lo retiro de mi boca, apoyo la cabeza en su rodilla y con la voz baja le doy las gracias, me acaricia el pelo con suavidad y bueno aquí termina mi deseo sexual.