En el metro

Escrito por victok el . Publicado en relatos

Hola amigos quiero que sepan que soy fanático de los relatos eróticos y lo que voy a contarles me sucedió hace un par de meses. Una de mis fantasías es hacer el amor con una chica de la agencia de publicidad y es por eso que me caliento mucho solo con verlas con su uniforme de azafata. Bueno para empezar les digo que vivo en Madrid y en esa oportunidad venia del gimnasio y traía un legings muy ceñido y bajo al metro que iba más o menos lleno, cuando de repente, subieron tres chicas más que acababan de salir del gimnasio, compañeras de la agencia y uniformadas.

Una de ellas saco de la mochila una bolsa con piezas de fruta, una de ellas cogió un plátano y lo abrió de una manera particular, aunque más particular era la manera de comerlo y mirarme a los ojos, cosa que fue mágica, porque hasta la señora que estaba enfrente de mí, se dio cuenta cómo empezó a crecer el pantalón y noto que me puse muy cachondo.

No recuerdo la parada en la que tenía que bajarme, máxime cuando empezó a entrar más gente al metro y me empujaba hacia ellas, estábamos las cuatro y yo cada vez más cerca y podía tocar el uniforme de todas, empalmándome más todavía; lo curioso es que ninguna de ellas, ponía mala cara, incluso cuando me restregaba la cebolleta con su culo, cuando entraba más gente.

Ahora el vagón tenía menos gente y estaban ellas sentadas enfrente de mi asiento; estaba vacío y ellas enfrente, cuando empezaron sin mirarme a abrir sus piernas y la faldita se levantaba, dejándome entrever el tanga y una de ellas, para mi sorpresa, no llevaba ropa interior y tampoco tenía mucha vergüenza, a pesar de que tenía los ojos dilatados y clavados en su vulva.

De repente su amiga, le puso el bolso encima y empezó a hablarle de algo que yo no entendía, pero que si podía ver, como le estaba introduciendo los dedos en su coño húmedo que hacia ruiditos, cuando bombeaba los dedos su amiga.

Su amiga, se sentó a mi lado y sonriendo, vio al igual que yo la escena y no se cortó nada, echándome encima de los pantalones, su cazadora.

Esperen a que vuelva del lavabo y seguimos con la segunda parte del relato.

 

Continuara…