Fantasias

Escrito por victok el . Publicado en relatos

Hola mi nombre luisa y esto que les voy a contar es cierto yo estoy casada tengo tres niños soy mujer con un bonito cuerpo unas chiches bonitas llevo 10 años casada tengo 36 años y mi esposo 39 años y la verdad siempre hemos sido una pareja muy feliz hasta que conocí a una amiga, también casada tiene tres niños también y nos hicimos bien amigas y nos contábamos cosas de mujeres de nuestra relación de nuestras parejas y ella vive con un señor; yo la visitaba a su casa y me decía oye don Ramón dice que eres muy bonita que si eres casada y yo le digo que si él tiene 52 años alto medio rubio y una vez fui a ver a mi amiga y allí estaba y se puso a charlar con nosotras, cuando sonó el teléfono comunicándome que fuera a recoger a un hijo mio al colegio que estaba un poco enfermo.

Empecé a ponerme roja de vergüenza, porque no tardo nada en lanzarme piropos sobre mis carnes y como me estaba la ropa que llevaba, aunque la verdad es que lo hacía con palabras educadas y con mucha delicadeza; yo estaba mojándome por dentro y solo podía contestarle que no me hablase así que me ponía roja de vergüenza. A esto que me puse a recoger los cafés y se me cayó la bandeja, rompiendo dos tazas de café, yo estaba ahora roja de vergüenza y no sabía cómo justificarme, con lo que le pedí disculpas y el me contesto que necesitaba un correctivo, con lo que me indico con los dedos que me dirigiese hacia su silla y sin pensar, no sé cómo, pero estaba con el culo en pompa, con la falta levantada y las bragas bajadas y me estaba propinando unos azotes, como si fuera una cría.

No recuerdo, pero creo que fueron diez azotes, cuya intensidad, crecía por momentos, y de repente, sin rechistar, me dejo de rodillas en el suelo, con la falta levantada y las bragas bajadas, confesaros que tenía un calentón de aúpa y que estaba mojada, mojada por dentro.

No sabía qué hacer, y de repente, él se levantó de la silla y se bajó la cremallera, asomando un descomunal cipote, y el glande me quería susurrar unas palabras en la boca, con lo que me acerco la verga a la comisura de la boca y no pude resistir tragármelo de una sola vez.

Lo tenía duro venoso y quería que me inundara la boca, porque a mí me gusta que se corran dentro de la boca, mientras me acaricio el clítoris y me tocan los pezones, retorciéndomelos delicadamente.

Sé que le gustaron mis tetas, a pesar del tute que le habían dado mis hijos, pero eso le excitaba y por ende a mí también.

No se cómo ocurrió, pero al entrar mi amiga, estaba yo encima de la mesa, medio desnuda y el tal Ramón me estaba comiendo el coño, como nunca lo habían hecho antes.

Debería de haberme incorporado, al ver a mi amiga, pero estaba en el paraíso y ella ni se escandalizo, con lo que empezó a quitarse también la blusa y el resto de la ropa que llevaba, mientras le acariciaba el cipote a Ramón, con la punta de su lengua.

No sé cómo conseguía metérsela en la boca, pero Ramón, con su cipote descomunal, caliente y venoso, me dio la vuelta y me lo metió primero por el culo; no me dolió, porque estaba mojada y bien mojada y cuando me excito, dilato mucho tanto por el chocho, como por el culo.

En un momento de éxtasis y a pesar de que tenía los dos agujeros con su cipote y con la mano de mi amiga en mi coño, cambiamos los papeles y me toco a mi comerle el cipote, al ritmo de que el enculaba a mi amiga.

 

La corrida fue bestial, mi amiga le estaba comiendo el culo, mientras el bombeaba con fuerza en mi coño, hasta que se corrió, llenándome de semen, que limpio concienzudamente mi amiga y asi llevamos dos años.